sábado, mayo 22, 2004

Lenguaje Universal

A lo mejor es un poco exagerado tildar a una forma de comunicación de "Lenguaje Universal". La verdad es que no me sorprende tampoco. A lo largo de la historia las ideas, corrientes de pensamiento, conocimientos, libros, música, en definitiva todo aquello que en un determinado momento ha tenido la opotunidad de ser puesto en duda y/o de generar debates, también ha tenido la oportunidad de convertirse en Universal, si su estructura soporta bien los embates de la crítica y su calidad hace que un generoso número de personas la adopte como tal.

Confieso que, aunque incorrecta, la utilización que se hace del término "universal" en este orden de cosas no me disgusta. Es simplemente una nueva muestra del egoismo natural del ser humano, contento de saber que el universo es solamente lo que ve, intuye o imagina, y que la existencia de algo que caiga fuera de ese ámbito es irrelevante, en caso de ser aceptada, que en muchos casos no lo es. Y yo voy a adoptar también esta forma de usar ese término.

Alguien me recordó hace poco el esquema de cualquier forma de comunicación. Si no recuerdo mal se componía del Emisor, del Receptor, del Canal y del Mensaje. Si alguno de estos elementos falta la comunicación no es posible. El emisor codifica el mensaje siguiendo las directrices del canal, y el receptor lo descodifica siguiendo esas mismas directrices. Es obvio pues que ambos, emisor y receptor, deben utilizar el mismo canal si aspiran a entenderse.

Me gusta este enfoque, sigamos por aquí.
Cualquier lenguaje hablado, actual o pasado, escrito, en cualquiera de sus variantes, utiliza su canal propio. Sin embargo, hay algo común a todos los estos lenguajes: castellano, inglés, francés, italiano, japonés, batua, sánscrito, esperanto, y tantos otros. Y es algo para lo que no tengo nombre. Pero, como siguiendo el esquema de comunicación descrito arriba, es necesario que ese "algo" tenga un nombre si aspiro a que el (espero que no demasiado) sufrido lector me entienda, vamos a bautizar a este vástago de mi pensamiento de una forma original: "supercanal".

Ahora voy a intentar describiros a este "supercanal", para ver si se puede llegar a alguna parte: Veamos... supongo que como característica principal tiene que se subdivide en múltiples canales, los cuales tienen en común la utilización de ciertas reglas. Estas reglas casi podría llamarlas "objetivos", o fines. Dejando aparte el hecho de perogrullo de que el objetivo de cualquier lenguaje es el de comunicar algo, creo que los arriba mencionados tienen dos objetivos comunes: designar los elementos percibidos del entorno y comunicar esquemas mentales completos, o ideas. Veamos un ejemplo:

Sujeto 1: "Las estrellas están preciosas esta noche".
Sujeta 1: "Sí, así es".

Los elementos percibidos por el sujeto 1 son, en principio, los siguientes: Sujeta 1, las estrellas y la noche. Ciñámonos a estos tres elementos y obviemos otros como el paisaje, la suave brisa de verano, y ciertas partes anatómicas de la sujeta 1 y vamos a definirlos.

Sujeta 1: Elemento hacia el que se manda el mensaje, y en última instancia, la razón de ser del mismo.
Estrellas: Variable, desde "luces que aparecen de noche" a "bolas de gas incandescente a millones de años luz de distancia".
Noche: Variable, desde "cuando no hay luz" a "estado de cierta región planetaria causado por la no incidencia de rayos solares en la misma".

Es evidente que el sujeto 1 ha aprendido a designar los elementos "estrella" y "noche", así como aquello que le hace "preciosa" a aquella, si ha conseguido construir la idea "Las estrellas están preciosas esta noche". Asímismo es evidente que espera que la sujeta 1 conozca igualmente estos elementos, o si no no se habría tomado la molestia de comunicar dicho esquema.

Bien. Pues aparte de la designación de los elementos del entorno están las ideas; las ideas, construcciones de múltiples ladrillos mentales con uno o varios objetivos variables. Siguiendo con el ejemplo de arriba, el sujeto 1 ha comunicado la idea "Las estrellas están preciosas esta noche" a la sujeta 1. El objetivo evidente de la misma es la de comunicar a la sujeta 1 la opinión del sujeto 1. Un posible objetivo secundario es el de comunicar un segundo mensaje, por ejemplo "Dios, eres preciosa. Te estaría besando toda la noche". Por ejemplo, por seguir siendo original.

Para la consecución del primer objetivo es necesario que la sujeta 1, aparte de conocer los elementos que componen "Las estrellas están preciosas esta noche", sepa hilvanarlos para construir ella un esquema similar. Si esto sucede así, efectivamente, la sujeta 1 sabrá que las estrellas le parecen preciosas esta noche al sujeto 1. Para la consecución del segundo objetivo, es decir, para comunicar el mensaje digamos "soterrado" de la cuestión, es necesario algo más de esfuerzo por parte de la sujeta 1. Por ejemplo, el haber estado en algunas fiestas erasmus o el poseer un conocimiento, no demasiado avanzado tampoco, de lo que buscan los chicos en general, debería bastar para dotar a la sujeta 1 del canal requerido, y por lo tanto para averiguar que, realmente, al sujeto 1 no le importan las estrellas lo más mínimo, y que lo que quiere es otra cosa. Dejémoslos aquí, enfrentados al problema, general por otra parte, de comunicarse convenientemente, y sigamos.

Este ejemplo de conversación podría haberse llevado a cabo en Parla, Reims, Cambridge, Maputo, Pekin o en el Atolón de Mururoa. Con las variantes propias de la región por supuesto. Los idiomas hablados tienen en común ese par de objetivos mencionados, y todos utilizan el mismo método para contruir las ideas. Son los canales utilizados por estos idiomas los que componen lo que yo llamo supercanal mental.

El supercanal de la mente requiere de la educación y se basa en la experiencia directa. Una persona no nace con el conocimiento necesario para utilizar un idioma hablado. Es por eso que, mediante aprendizaje, deberá aprender las reglas de comunicación dominantes en su entorno, no solamente en la forma de lenguaje materno o primario, sino en muchas otras menos tangibles, como por ejemplo, la capacidad de averiguar el estado de ánimo de la madre sin necesidad de palabras, o si realmente el tipo este es un apasionado de la astronomía, o solamente quiere juerga.

Todas las sociedades de la historia tienen, o han tenido su propio idioma, pero por muy grande que sea el entorno en el que se utilicen esos idiomas, (a pesar de que se diga por ejemplo que el inglés es universal), carecen de la característica que para mí dota a algo de universalidad: acercar algo al entendimiento de todo ser humano. Sin embargo sí hay algo que considero que es un lenguaje universal: la música.

Todas y cada una de esas mismas sociedades que han tenido su propio idioma, han tenido asímismo su propia música. Todos, sin excepción, aunque sea en algunos casos el simple ritmo de los tambores y las ásperas notas de una flauta de caña de bambú. Siempre me ha parecido curioso este hecho: sociedades diferentes, separadas por el espacio y por el tiempo, con prácticamente nada en común, y sin embargo todas poseen las siete notas que, como siete estrellas guían a cualquier esperanzado navegante, llevan al músico a través de los insondables abismos e incalcanzables firmamentos del Universo de la Música. Desde las estepas de Asia hasta los Altiplanos de los Andes; desde las praderas de América hasta los hielos de Groenlandia; desde la sabana donde el león ruge hasta las dulces islas del Pacífico, donde morenas manos capturan perlas.

La Música. La única construcción humana común. La única poesía cuya métrica cualquier persona puede entender.

Y, ¿por qué digo que la música es universal? El hecho de que haya estado en todas las sociedades de la historia no es del todo determinante, ciertamente.
Pues bien, digo que es universal, porque todas las melodías que se han hecho a lo largo de los miles de años de historia humana, todas ellas, utilizan el mismo supercanal, distinto al arriba mencionado canal mental: el canal emocional.

Cualquier idioma común se puede traducir a otros idiomas, pero la música no se puede traducir a nada. Es por eso por lo que creo que es universal. El autor puede, sin duda, haber tratado en enviar un mensaje a los oyentes de manera que intenta influir en sus sentimientos para potenciar unos u otros. Pero en última instancia no hay control alguno sobre el efecto que produce en el receptor. La música, sin ayuda de las palabras, puede ser portadora de sentimientos, pero no de pensamientos.

Todo esto yo lo traduzo de la siguente manera: la música es universal porque el canal que utiliza, los sentimientos, son asímismo universales. Los sentimientos son algo inherente al ser humano. La tristeza es universal, al igual que la alegría, la ilusión, la ira o la apatía. Los sentimientos tampoco son traducibles a palabras. Se puede intentar comunicar el efecto que tienen sobre el cuerpo o sobre la mente, pero el sentimiento en sí, es algo íntimo.

La música es el único lenguaje que comunica a ese nivel. Tal vez por eso la amo tanto. Todas las demás formas de comunicación que conozco utilizan el supercanal de la mente, usando la grandiosa herramienta de la palabra. Pero la música no tiene palabras que yo pueda identificar como tales. No las necesita. Es pura emoción.

Me pondría a hablar sobre música y seguramente no terminaría. Pero, aunque se puedan decir muchas cosas sobre la música, realmente no hay gran cosa que decir. Sin embargo hay mucho que sentir.
Oid música chicos, y nunca os canséis. Pues estareis oyendo una parte de lo más grande que ha hecho o hará jamás el ser humano.

"-¡Contemplad vuestra música! Este es vuestro canto y cada uno de vosotros encontrará en él, entre lo que os he propuesto, todas las cosas que en apariencia habéis inventado o añadido. Y tú, Melkor, descubrirás los pensamientos secretos de tu propia mente y entenderás que son sólo parte del todo y tributarios de su gloria."

¿Es realmente tan difícil de imaginar que un mundo esté hecho solamente de música?

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